LA SALUD MENTAL EN LOS JÓVENES

Por Andrés Jiménez

La adolescencia, que inicia desde los 10 a 19 años; es una etapa donde el ser humano se forma y es muy susceptible a su entorno y a las personas que lo rodean. Los cambios que ocurren en su contexto influirán en su desarrollo: elementos como la violencia o el abuso pueden volver al joven más sensible a adquirir problemas dirigidos a su salud mental. Es necesario reconocer que estos problemas existen y que es crucial atender cualquier anomalía que se presente en la psiquis del adolescente.

En la edad temprana, donde se atraviesa una etapa de formación; es importante el desarrollar correctamente las habilidades sociales y el control de las emociones para manejar un bienestar mental pleno. Esto no solo conlleva a la práctica de las interacciones sociales -como enfrentar adecuadamente situaciones problemáticas y resolverlas-, sino  a los hábitos propios de la persona (como una cultura de salud enriquecida: acostumbrarse a dormir las 8 horas de sueño, el consumo necesario de agua, etcétera).

Según la OMS, se estima que entre el 10% y el 20% de los adolescentes experimentan trastornos mentales, pero estos no se previenen ni se tratan adecuadamente. Los elementos que influyen en la formación de la salud mental son variados y cada uno está influenciado por otros factores. No se los puede enumerar, pero sí se puede construir una idea general que funcione como una guía para la preservación y mejora de una salud mental plena.

Mientras más un joven esté expuesto a factores de riesgo; es decir,  a situaciones que lleven al límite la tolerancia mental del individuo en un entorno agresivo que deje serias lesiones en la psiquis del adolescente (un ambiente familiar disfuncional, un entorno violento), es más probable que un joven al llegar a su vida adulta, acarree una larga lista de enfermedades mentales y sea más propenso a no poder desarrollar su vida con normalidad. Aunque en el mundo ya existen organizaciones como la IASP (Asociación Internacional de Prevención del Suicidio) y otros grupos afines, que buscan que se priorice el reconocimiento de la gravedad que supone una persona con trastornos, aún estamos lejos de que coloque sobre la mesa el tema. Por ello, se debe tratar con especial cuidado a los jóvenes en su etapa más vulnerable (la adolescencia) y ofrecerles una correcta guía que les permita construir su identidad y mentalidad, a la vez de proveerles de información que marque consciencia para identificar todos estos tipos de trastornos mentales.

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