EL CO2 NO SE DETIENE.

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La concentración de este gas sigue en aumento

Por: Yailene Arreaga

A comienzos de la epidemia que trajo del Covid-19, las industrias más grandes paralizaron por días muy escasos sus actividades para evitar “aparentemente” el contagio del virus a sus colaboradores. Algunos por voluntad propia, otros por ley y obligatoriedad del estado.

Desde los años 70´s hasta el 2019 los países que ocupan los primeros puestos en ser emisores de CO2 son China, EE.UU., India, Rusia y Japón. Estas potencias mundiales basan su desarrollo económico en la industria pesada que, sin cuidado alguno y escasa reflexión, invaden el mercado mayoritario de contaminación. Países latinos como Argentina, México y Brasil también se encuentran en el grupo de los 20 países más industrializados (G20), que forman parte del problema ambiental en la actualidad. Según un informe emitido por la ONU, en el Programa para el Medio Ambiente sobre la “Disparidad en las emisiones 2019”, el 75% de las emisiones del gas de efecto invernadero (GEI) pertenece a los países antes mencionados. Así mismo, existen ciertas pautas que evalúan el descontrol de estas emisiones y miden hasta dónde se puede eliminar este porcentaje, que cada año se eleva.

La utopía del descenso de la contaminación climática se debe a la equilibrada balanza entre la economía y la industrialización mencionada anteriormente. Se acusa al consumismo, como huella de carbono, las importaciones y exportaciones que brinda a los formuladores de políticas una mejor perspectiva sobre la función del consumo, el comercio y los vínculos entre países. Por tal, aunque los países desarrollados reduzcan sus emisiones, la importación de carbono contrarresta el efecto, esto debido al consumo per cápita. Por ejemplo, China redujo sus emisiones el año pasado, superó el objetivo que había establecido en un Acuerdo de París, y con tiempo anticipado logró inyectar una economía en el sector renovable; sin embargo, es el país más contaminante, debido a ser también el más poblado, alberga alrededor de 1.400 millones de personas.

A pesar que se tiene previsto reducir a 0% las emisiones de GEI, las acciones que están tomando los países no favorece esta causa. Por año existe el aumento de 1.5% de estas emisiones; sólo los años 2015 y 2016 se mantuvieron estables por un período corto de tiempo. El año más dañino se lo atribuye al 2018, según el informe que emitió “The Global Carbon Proyect”, las emisiones de dióxido de carbono alcanzaron el récord histórico de 37.1 gigatoneladas; esto equivale a un 2.7% más de CO2 de lo que se generó en el 2017. Los datos expuestos demuestran que la gran demanda global está superando los supuestos esfuerzos que se están dando en diversos países para controlar y limitar el efecto invernadero.

Congestión vehicular y emisión de CO2. Imagen tomada del sitio 1https://www.motorpasion.com

La meta aún está lejos, al menos para China que cada día supera a EE. UU en ser el país que más contamina en el planeta, lugar que mantiene hasta el día de hoy. El consumo de energía es la mayor fuente de emisión de carbono, mientras que Europa incrementó la demanda en 0,2%, China permitió que el porcentaje crezca y supere los 3,5% en pocos meses; es decir que, si este país no cambia su modelo de producción y desarrollo no podrá cumplir con los objetivos de reducción de emisiones contaminantes.

Según el Banco Mundial , en América Latina las emisiones de dióxido de carbono se deben a la quema de combustibles fósiles y fabricación de cemento. El crecimiento urbano también aporta contundentemente a la contaminación del aire debido al aumento de energía y sobre todo del transporte. En la última década, se detectó el aumento de vehículos a nivel mundial. En el año 2017 las ventas de automóviles crecieron el 3%, debido a la necesidad de movilización. El mismo año, se matricularon aproximadamente 96,8 millones de vehículos livianos y comerciales según la Asociación Colombiana de Vehículos Automotores. Estados Unidos ocupó el primer lugar con 54,1 vehículos vendidos anualmente por cada mil habitantes, el siguiente es Japón con 41,5,  Corea del Sur con 35,4 y Europa con 35,1.

La organización Greenpeace culpa a la industria automovilística de causar daños globales por las emisiones de gases de efecto invernadero. En su informe denominado” Aceleradores del cambio climático: las marcas de coches más contaminantes” lanzado el año pasado, analiza algunas compañías de transportes en donde cuantifica la responsabilidad a los fabricantes y el compromiso que tienen con la ONU. Así mismo, demanda a gobiernos y fabricantes de no cumplir con el Acuerdo de París. Para el 2028, la fabricación de vehículos diésel, gasolina e híbridos se tendría que acabar y prohibir la venta 10 años más tarde.  La batalla para las organizaciones ambientalistas está larga, la taza de consumismo es alta en cualquier parte del mundo, dependerá de la concientización y decisión de cada persona.

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